martes 1 de junio de 2010

3era diapositiva sobre los generacionalismos (inspirada en el testimonio de cierto excombatiente de la Guerra Civil del 48)


A Gerardo Guevara


Estábamos cerca de la frontera, metidos en una trinchera como en la cama de una puta: como en esa misma mezcla de goce y repugnancia. Todos callábamos. Podíamos escuchar un carpintero a cinco cuadras de distancia. Permanecimos en la más sobresaltada vigilia durante dos semanas. Nada de noticias. Nada de los presuntos invasores. Nada de provisiones. Jorge se animó una noche a encender el radio: Radio Libertad anunciaba la entrada de las tropas de nuestro ejército a la capital, habíamos triunfado y nadie nos puso al tanto. Fue preciso caminar, llenos de mugre y hambre, hasta el poblado más cercano donde algunos cayeron rendidos. El Comandante del Ejército de Liberación Nacional apenas sintió el laurel en la sien se olvidó de todo. Ahora, al cabo de tantos años, recuerdo aquel silencio aterrador. ¿Sabe algo? Yo no soporto el silencio y lo peor es que todas las revoluciones y las canciones empiezan del mismo modo, todas sin excepción empiezan igual: con un silencio.


Cartago, 2005