jueves, 8 de diciembre de 2011

¿Crítica de la "racionalidad hipster"?: una aproximación al fenómeno Veritas/U-Creativa/Ex-Chancleta-UCR/"San José rules"


En Costa Rica,  esa abstrusa entelequia social a la que llaman “hipsters”, es la responsable del desarrollo de un anti no-sistema de no-comprensión del mundo según el cual  Barrio Otoya  puede ser confundido con la parte más occidental de Greenwich Village.  Vamos conceder que ese adefecio importado es susceptible de convertirse en una categoría social de análisis. En el mejor de los casos los referentes costarricenses de la racionalidad hispter (insisto, si es que tal cosa puede existir) se parecen mucho a un mal consejo que Norman Mailer le hubiese dado a Breat Easton. Por eso todos son susceptibles de sucumbir ante la posibilidad de protagonizar algún episodio a lo American Psycho en un apartamento con amueblados vintage y piso tipo parquet. 

La gramática de la racionalidad hipster permite cualquier cosa excepto escuchar U2 y no saber quiénes son Las Robertas. Sin embargo, estoy seguro de que Kevin Casas hubiese sido un hipster de haber tenido nombre cristiano y 20 años de menos (Nota: arbitrariamente se ha utilizado la imagen del exvicepresidente Casas -quien, definitivamente no sabe quiénes son Las Robertas- como ilustración del típico ticazo cuarentón y fan de U2) . Todos los hispters, indistintamente,  se conducen como si fueran  personajes con dinero, enajenados y sexualmente ambiguos porque en el fondo están convencidos de que la segunda administración de Óscar Arias puede considerarse un correlato del Reagan de los 80. De poder lograrlo, todos serían amigos de los hijos de Leonardo Garnier, Pedro Oller, de algún socio del Bufete Pacheco & Coto o bien serían novios del hijo de Oscar Arias.  

Las afinidades estéticas de los hipsters, como cualquier otra afinidad estética, obedecen, ante todo, a filiaciones amistosas y se diría que, más bien, son resultado de dudosos procesos de socialización en El Steinvorth o en alguno de los frecuentes y repentinos bares de moda. Tal o cual grupo musical es una mierda en tanto ninguno de sus integrantes caiga bien, pero tan pronto como alguno de ellos se aprende el correo electrónico del otro (aunque no sepa cómo putas se llama su padre o su barrio) abarrotan los muros de facebook con las canciones de la dichosa banda y van a sus conciertos de sábado por medio.

Los “hipsters” son los oscuros mutantes que redibujaron del mapa de la contemporaneidad. Muchos de ellos son los nietos de los ex ricos de los 60- 70’ s que tuvieron hijos que fueron jóvenes en los 80’ s y que se convirtieron en nuevos ricos gracias a la ruina del Estado que hizo millonarios a sus padres. Idealmente los hipsters recibieron educación privada, fueron a Disney World, tienen un apellido difícil de pronunciar para las sirvientas, tienen abuelitos con acciones en Condovac La Costa y consumieron anfetaminas en alguna disco de Zurich. 

Sin embargo, pese a ese tufillo cosmopolita/burgés y pese a su nihilismo posmo/extravagante, la mayoría de los “hipsters” costarricenses no pasan de ser lastimosos hijos de vecino cuyos pasaportes a penas y muestran un sello de visado nicaragüense del puesto de Peñas Blancas. Por otro lado, es verdaderamente improbable que muchos de ellos tengan un pariente que estuviera leyendo a Martin Amis o a Houllebecq en Manhattan durante el 11-S o un tío que viva en el mismo edificio que el editor de  Woody Allen. 

Muy en el fondo podemos estar seguros de que Walter Benjamin inventó a los “hipsters” contemporáneos. Baricone no puede entender cómo un tipo que tradujo a Proust, que  entendió a Baudelaire, que desentrañó el drama barroco y el romanticismo alemán, que hacía series con Goethe, Marx y Adorno como si éstos fueran la bola de tenis  con la que entrenaba  Tango, así, sin más, tuviera el descaro de dedicarle un número significativo de líneas a Mickey Mouse. Nosotros, que crecimos en un tiempo en el que la ironía cabe en un  eslogan o en un muro de facebook, si podemos entender que los filósofos se devanen los sesos con las pelis de Arnold Schwarzenegger y con la pornografía de Extra TV 42. 

Antes bien, los “hipsters” tienen mucho en común con los serial killers y con los  hijos de los hippies: todos son una negación categórica de la razón ilustrada. En caso de que hayan puesto atención en los cursos de humanidades o cultura latinoamericana,  cuando deben escoger entre Borges y Cortazar, ellos prefieren a Frank Zappa o a Los Saicos. 

Para un observador imparcial, en el ambito intelectual el tránsito del antes al después de los “hispters” o los mutantes contemporáneos puede resultar jocoso. El cabello largo y el morral al hombro, tan propio del chancletudo, dio paso al cabello cortísimo, al blackberry, al iPhone, al jeans,  las t-shirts, o lo que es igual, al look neerd o cool. En dos patadas se trata del paso de la izquierda revolucionaria a la indiferencia política, del francés al inglés, de Salgari a Don Gato,  a Twilight Zone, de Bergman o Tarkovsky a Tarantino o Wong Kar Wai, de Faulkner a Murakami.  

Por supuesto que Costa Rica llegó tarde a la historia, al rock ‘n roll, al cinismo, a los “haters”, a las canciones de The Strokes, a Steve Jobs  y a las grabaciones Lo-Fi. A lo mejor esos mismos  “hispters” adustos que quieren convertir a San José en una filial de Soho o West Village, son los responsables de que los flujos vitales de una capital habituada al pollo de bombillo y al letargo de la Peri, se convierta en un motivo de exposición de curso de La Veritas o en escenario de una pasarela de la U Creativa. 

Pero aunque Carlos Martínez Rivas se haya emborrachado en el Bar Buenos Aires con un bizco, gordo y feo que se llama Alexander Obando y que quiere parecerse a Samuel Delany, San José sigue siendo un potrerito encantador en el que nada pasa a excepción de las inundaciones de los barrios bajos. Podemos ir y volver y atosigar nuestro pasaporte y nuestro facebook con referencias al extranjero, no obstante, Chepe sigue siendo tan imprecisa e indiferenciada que sus jóvenes universitarios necesitan de un Flea, un Anatole France, un Bolaño, una Lady Gaga o una Madona, que la hagan más real. Por lo pronto, nos quedan los conciertos de Megadeth y Arjona... Quizás algún día venga a jugar al estadio nacional la selección de veteranos del Barcelona o el Madrid... Posiblemente ese día seremos un poquito más ciudadanos del mundo.

martes, 6 de diciembre de 2011

Posible minuta del viaje de Ignacio Santos a Madrid y disquisiciones sobre una entrevista de cachondeo político


A las 9 de la mañana de un lunes cualquiera Nancy Dobles se despierta en una erótica caricia”. Si Ignacio no fuera un cubanazo bien macho de seguro los restos de cialis con factura de la Clínica Bíblica perdurarían en algún recodo de su corteza renal. Pero él es todo un caballo y por la misma razón, en esas noches en las que Nancy anda cachonda, el distinguido periodista no requiere de mayores estímulos que un ceviche y un bacardí. Aunque parezca mentira en la elección de tales afrodisiacos residen vehementes reivindicaciones políticas. Ignacio, a diferencia del gobierno cubano, no olvida que Facundo Bacardí no pasaba de ser un catalán atorrante obsesionado con la posibilidad de ser millonario.

Son las 9:45 a.m. y Nancy recién ha terminado su rutina diaria de flexiones abdominales. Ignacio lee los periódicos, aunque desde anoche sabe qué cosa dirá cada uno de los titulares. Ambos desayunan frutas con yogurt y granola. Nancy prefiere yogurt natural light mientras que Ignacio, adicionalmente, toma  café britt con tostadas. Se besan antes de levantarse del desayunador y ambos se estiran y se sienten plenos.

A las 10:30 a.m. Nancy se aplica una crema facial de aguacate con puerro (una de esas exotiqueces con etiquetado de bio-cosméticos) mientras que Ignacio revisa su correo y su cuenta de facebook. A las 10:33 a.m. suena el teléfono y Nancy contesta.

- Y diay, ¿quién va a ser? - susurra Nancy ante la interpelación facial de Ignacio que no acaba de creer que lo llame a esa hora del día

Ignacio saluda sin mucho afán. Asiente de manera grave al tiempo que juguetea con un bolígrafo. La voz sospechosamente indulgente de Marco Picado suena en el auricular. Ignacio piensa en la textura de los tiburones martillo de Isla del Coco, al tiempo que el magnate de Telenotcias le inquiere acerca de los últimos detalles de la entrevista a José María Figueres Olsen.

- Si, dijo que me verá en el Ritz a las 7 de la tarde - dice con gesto enfático mientras que Nancy piensa en la última vez que fue a un Hotel 5 Estrellas

10:43 a.m. Nancy llama a la sirvienta  y le transmite dulcemente su deseo de almorzar rice ' n beans. La sirvienta asiente complacida de servir a la presentadora más simpática de la televisión y al periodista más corrongo de Centroamérica. Nancy es tan dulce que sus excrementos podrían ser empleados en la producción de etanol e Ignacio tan corrongo que podría ser una versión premium de Regis Philbin.

De 10:51 a.m. a 12:13 p.m. Ignacio y Nancy realizan labores varias. Van al Fresh Market a comprar una botella de OKF y una pera. Van a la farmacia y adquieren anticoagulantes orales para evitar que Ignacio sufra un accidente cardiovascular durante el vuelo. Van a un cajero automático del Citibank y compran un pedacito del gordo navideño entre las sonrisas y piropos de los chanceros y los cuidacarros. Van al salón de belleza e Ignacio pide el corte de siempre. Ambos regresan a casa y se quejan de los peajes. Según se observa, Ignacio, pese a todo, es uno de esos polazos que se corta el cabello antes de montarse a un avión.

Regresan a casa.

Son la 1:12 p.m. y Nancy se siente culpable de repetir la dosis de rice ‘n beans. A Ignacio lo invade el calor y las ganas de echarse una birra, sin embargo opta por una limonada mientras Nancy se regodea en la posibilidad de que hoy en la noche podrá hacer spinning sin que Ignacio se le acerque con su lengua cariciosa y húmeda y sus boxers de lycra. Nancy detesta los boxers de lycra pero ella es tan dulce que es incapaz de agraviarlo con reparos tan marginales como absurdos.

A las 3:27 p.m. Ignacio habla con Pilar y hablan del viaje de la Presidenta a Japón

-Es un viaje absolutamente protocolario y trivial -dice Pilar- No hay una sola actividad que pueda generar resultados concretos. ¿Cómo es posible que esta señora se vaya hasta Japón solo para sostener un almuerzo con El Emperador mientras quiere clavar a las empresas con impuestos?

- Bueno - replica Ignacio con tono conciliador- por lo menos Anabel finalmente aceptó ir con ella. Me dijeron que Luis Gerardo habló con vos sobre el asunto de la Sala IV. ¿Cómo lo ves?

- A mí no me acaba de cuadrar, en realidad lo veo difícil. Igual de eso hablamos cuando volvás. Se produjo un silencio y Pilar Cisneros agregó - si podés me traes una foto dedicada y  firmada.

Ambos ríen.

Son las 3:38 p.m. e Ignacio se dirije al estudio para recoger su libreta de notas. Mentalmente repasa algunos puntos medulares de la entrevista. Si bien es cierto todo está planeado y ajustado a un riguroso guión, Ignacio es un hombre puntilloso y gris que prefiere transitar varias veces por sus meandros. Le pide a Nancy que apure al chofer. Ambos detestan las despedidas en los aeropuertos por considerarlas propias de centroamericanos con familias mutiladas por los PAE  y los regímenes autoritarios de Pollo Campero.

A las 3:44 p.m. el chofer lo recoge frente a la casa y ya a las 4:20 p.m. Ignacio hace la fila de clase ejecutiva de IBERIA para recibir su pase a bordo.  Piensa en comprar un paquete de café britt para agasajar a José María con uno de esos souvenires cliché que tanto ayudan a sacar las lágrimas de quienes experimentan cabanga por la Patria. Sin embargo, piensa, los regalos que le envían doña Olga y René son más que suficiente. Al final se inclina por la idea de comprarle una crema de café de la misma marca. Enseguida piensa que quizás Café Britt debiera darle una comisión semejante a la que le ofrece Clínica Bíblica cada vez que hablan de las causas de muerte de los ticos y la necesidad de la medicina preventiva.

Entre las 4:57 p.m. y las 6:12 p.m. Ignacio se consagró a la tarea de responder sus correos pendientes frente a un rótulo que dice  Gate 8. A las 6:17 p.m. abordó el vuelo IB6314 y se sentó plácidamente en su asiento. Ordenó whiskey y respondió cortésmente a la pregunta del sobrecargo:

- Si, por favor cena vegetariana.

Despegan.

No está de más añadir que al cabo de un tiempo la combinación de whiskey, anticoagulante y taffil le propinó un verdadero nocaut. Soñó que Chemise volvía a la vida como un Lázaro proscrito y que éste asumía la presidencia del ICE y daba clases de cocina con Tía Florita y Los Hermanos Romero.

Cuando el boeing de IBERIA se anulaba como un punto en medio del Atlántico, Igancio comía tortilla española y volvía a descansar.

Eran las 11:45 a.m. de Madrid cuando Ignacio Santos, que siempre se ha considerado un hombre modesto, tomaba la línea 8 del metro en Barajas con destino a Colombia, donde realizaría trasbordo a la línea 9 hasta llegar a Príncipe Vergara, para tomar luego línea 2 hasta Banco España.

A la 1:15 p.m. estaba en el Hotel Ritz con un equipaje frugal. Descansó el resto de la tarde hasta que a las 4:37 p.m. recibió una llamada de un amigo de su padre. Los cubanos exiliados están en todas partes, pensó al mismo tiempo que afuera, las calles de Madrid, seguían imperturbables y llenas de gitanas con ramitas de romero, sudacas con ropa deportiva y moros hoscos que parecían caricaturas de una película de El Fary.  

Eran las 7:03 p.m. de Madrid cuando Ignacio recibía una fuerte y a la vez calurosa palmada en la espalda. José María Figueres Olsen sonreía y la ausencia de su tradicional  bigote lo convertía en una especie de místico al que le habían borroneado ciertas facciones de su rostro. Cenaron en el Restaurante Goya y luego caminaron por Paseo del Prado hasta Cibeles, y de ahí caminaron por la Gran Vía y doblaron hacia Sol. A las 9:54 p.m. Figueres e Ignacio Santos estaban tomando una copa en El Museo del Jamón.

A las 11:24 p.m. tomaron un taxi hasta el Ritz e Ignacio se despidió de José María no sin antes esbozar una pésima broma sobre ciertas declaraciones de Mariano. Figueres se perdió en el taxi a lo largo de Alfonso XII como un oscuro personaje que podría llamarse Fernando de Zúñiga. Ignacio bostezó y pidió la llave de su habitación.

A la 1:15 p.m. Ignacio llegó al apartamento de José María Figueres. El Municipio de Alcobendas, sin duda, está preñado de un ruinoso y a la vez lujoso tiempo líquido. El guión de la entrevista era una rara mezcla entre las notas al margen de Maquiavelo y los libretos de obras teatrales que dirigía Don Ramón en las fiestas de la buena vecindad. Figuraban cosas como:

[ J.M. toma el brazo de I.S. y trastabillea antes de que la cámara enfoque la foto de Bill Clinton y J.M.]

[ J.M. se muestra arrepentido pero a la vez seguro de que actuó conforme a la ley ]
[ J.M. siente mal de patria cuando alude a los tamales]

[ J.M. habla de los tiempos duros de su vida y se le quiebra la voz. I. S. mira impertubablemente. J.M. habla de su experiencia en West Point]

Poco hay que decir acerca del desarrollo de la entrevista. Ignacio fue cordial y Figueres se condujo como todo un anfitrión. Tras bastidores hablaron acerca de Juan Diego y de Desanti y acerca de la Ley de Electricidad.

No demoraron más de 3 horas y 12 minutos.

- Yo sé que hay un grupo cada vez más grande de liberacionistas que se siente incomodo con las angurrientadas de Óscar y Rigo- añadió Figures cuando estaba a punto de despedirse

- De ello, no me cabe duda, José María, tenga por seguro que nosotros estamos con usted. No hay duda de que, en otra coyuntura, constituyeron un mal necesario, pero ya esa coyuntura pasó.

Sonríen.

A las 5:58 p.m. Ignacio se marcha hacia el Ritz donde le espera un mensaje de Pilar.

“Llamar de vuelta a cualquier hora o revisar el correo”

Ignacio sonríe a una de las recepcionistas.

“Es dificil de creer que unas condiciones tan folclóricas fueron propicias para la realización de la producción de marketing político más colosal desde El Caso Chemise”, se dice a sí mismo.  Luego se va a la cama pensando en lo arrecho e intrépido que es El Jefe. Mañana le toca madrugar. Decide tomar una taffil. Se duerme pensando en la operaciòn de tetas que le pidió Nancy y en la posibilidad de que Anabel González renuncie. .

Esa noche soñó con algo parecido al vacío y al vértigo. La voz de la recepcionista del Ritz le recordó a su madre cuando lo despertaba para ir a la escuela. 

En Costa Rica pocos sabían que Telenoticias S.A. estaba a punto de marcarle la cancha y hacerle un "estate quieto" a cierto sector del PLN. Se dijera que Los Picado se le están metiendo al toro. Sin embargo todo es un jugueteo inofensivo o una disquisición de cachondeo político en el mercado electoral post TLC