La "razón chancletuda" es un sistema de comprensión del mundo que se parece mucho a la sensación de estar en Ojo de Agua sin tener donde cambiarse la pantaloneta. Es, ante todo, una derivación mal lograda de la "razón proletaria" y sus referentes más notables se caracterizan por las intervenciones partidarias (muy cercanas a los sofistas clásicos), así como por una propensión abracadabrante hacia las posiciones eclécticas. Valga añadir que, de cierto modo, su propia mixtura y su presunta heterodoxia, los impele a defender la causa de los oprimidos, más por una fascinación ética, que por una legítima síntesis dialéctica. Ellos son la prueba de que el motor de la historia es la historia de la lucha entre sus intérpretes.
Lejos
de ser una oposición a la "razón burguesa", la "razón chancletuda", a
menudo, es una negación solapada de la racionalidad ilustrada y una
compulsión enternecedora por los productos con fairtrade certification.
Quizás por eso, los chancletudos universitarios autoconvocados
acostumbran decir que la rebelión basada en la razón no es más que un
cambio de amo y creen que los puteros, los rezos del niño, PROCOMER y
los malls son fábricas de enajenación. Tales consideraciones, además,
son especialmente frecuentes en esos estudiantes centroamericanos de
ciencias sociales y de letras, cuyos orgasmos tienen los mismos acentos
que la teoría crítica de la modernidad. Los chancletudos con ambiciones
intelectuales, al menos en Costa Rica, siempre llegan tarde a la
historia y al rock ´n roll porque primero deben pedirle permiso a Helio
Gallardo.
No
debe sorprendernos que la "razón chancletuda" le confiera propiedades
subversivas a todas las prendas de vestir que puedan ser usadas en una
postalita turística del trópico. La guayabera, por ejemplo, adquiere una
jerarquía capital cuando se acompaña de boina con visera y anteojos de
pasta, mientras que el pantalón de manta es, por antonamasia, símbolo de
solidaridad con indígenas, rastafaris y campesinos. La “razón
chancletuda” es, por otro lado, un arquetipo magicamente invertido de la
portada de Perfil: cuando usás un saco de corduroy con parches en los
codos te sentís académico.
Según
se osberva, en casi toda Centroamérica, los referentes más virulentos
de la "razón chancletuda" suelen ser individuos con escasos atributos
físicos. Se trata de sujetos parcos de facciones y proclives a sufrir
padecimientos cutaneos. Se comprende, entonces, que la mayoría de las
muchachas centroamericanas (excepto las costarricenses) que participan
en marchas a favor de la autonomía indígena, independientemente de la
ropa que luzcan, constituyen verdaderas prosopopyeas simiescas. Si los
chancletudos centroamericanos fueran bonitos, de seguro, serían de
derecha y cuando quisieran sentirse latinoamericanos tomarían ron zacapa
en vez de ron colorado.
Así
como los publicistas y los fanáticos del indie creen monopolizar el
buen gusto, de igual manera los “chancletudos universitarios
autoconvocados” se consideran dictadores hermenéuticos. Presumen de
tener amigos gays con la firme convicción de que eso los convierte en
beneficiarios de una moralidad de primer mundo, aunque, en el fondo, no
pasan de ser provincianas iracundas o machos brutos latinoamericanos. El
subdesarrollo se empolla en las rotondas atestadas de tráfico en hora
pico y en las muchachas que no se atreven a follar con la luz encendida.
En términos generales, la “razón chancletuda” es la rotonda atestada de
tráfico en la hora pico de la historia de las ideas o una muchacha
desnuda con la luz apagada y con el coño seco. De ello se puede colegir
que en los intersticios de este sistema de comprensión no son del todo
insólitos los pitazos y los carros varados en medio de dos carriles, sin
mencionar, claro está, los vergonzosos gatillazos de los super hombres o
la celulitis disfrazada de la dirigente estudiantil.
Pese
a sus denodadas luchas en pos de la emancipación y la libertad de
cátedra, en la intimidad de su consciencia, los chancletudos siempre
acarician el sueño de tener a mano un pontifex maximux
de la doctrina chancletuda. Si bien no se sienten cómodos evocando la
figura de Papá Stalin (a menos que parafraseen a Žižek) regularmente se
olvidan de que sus textos canónicos se reducen a una reñida partida de
penales en las semifinales de la metafísica occidental. Son lectores de
otros lectores y su bagaje bibliográfico consta en el catalogo de Copias
Rubio o en la nómina de Copieco. Son incapaces de dejar propina porque
oyeron a algún profesor hablar de Ten Days that Shook the World.
Desde
la “razón chancletuda”, toda discusión acerca de la historia
contemporánea pasa por una mezquina descripción de contexto, la cual, no
es más que un exorcismo de fuentes previamente masticadas y un
inventario de ideas preconcebidas. Mediante un malabrismo metodológico
(una correlación mecánica de nexos causales) esta contextura epocal
explica, por sí misma, la génesis y ulterior desenvolvimiento de
cualquier proceso: desde défict fiscales hasta malas películas de cine
taiwanés, pasando por lastimeras cagonas e infidelidades.
La
razón chancletuda no es, en rigor, ajena a las tipologías de pecados
capitales del buen intelectual contemporáneo. Por ejemplo, ser
bienvenido en una fiesta chancletuda supone abstenerse de referencias a
tu credo religioso, en especial si sos católico o pandereta, pues los
chancletudos son particularmente hostiles con todos aquellos creyentes
que no practican religiones orientales o extravagancias new age. La
razón chancletuda es casi tan beligerante como el islam de Yihad
Islámico
Con
la misma ligereza con que las yuppies guana bi te preguntan cuánto
ganás, así pues, las chancletudas universitarias te cuentan cuántos
abortos se han practicado, cuántos bribris han entrevistado y cuántos
años han transcurrido desde la última vez que comulgaron. Cada 12 de
octubre invocan al buen salvaje que creen llevar dentro y despotrican
contra los brutos ibéricos a quienes se les ocurrió fundar villas y
ciudades en medio de un mierdero lleno de suampos y zancudos. Pero por
otro lado darían medio riñón por una beca a Salamanca y, de ser posible,
irían de vacaciones a Sevilla en vez de ir a Cachabri o a Curré.
Cuando cae un dictador antiimperialista, inevitablemente, hay un
chancletudo en facebook o en twiter que se cree poeta de vanguardia.
La
razón chancletuda es, además, un mecanismo en virtud del cual los
estudiantes universitarios con apellidos criollos, empiezan a sentir que
sus abuelitos y sus padres son unos reaccionarios ignorantes. De tal
suerte, “papá” se convierte en un machista burócrata, “mamá” en una
conservadora cooptada y las primas o excomapeñeras del cole que no
entraron a la UCR en unas polas trepadoras. Así como la menarquía
supone la aniquilición de las barbies, de la misma manera, el segundo
curso de humanidades implica, para las chancletudas universitarias de
provincia, la abolición absoluta de los amores colegiales y del furor de
las arrimadas en el portón de la casa (todo eso, a pesar de que los
primeros días del curso lectivo deambulan por la California sin
atreverse a usar un tampax).
Mientras
los referentes de la “razón hipster” celebran los 90 años de chanel 5,
los chancletudos universitarios autoconvocados conmemoran la fundación
del partido comunista español y deliran con la imagen de las comunas
francesas o las de Puerto Viejo. Todos, de una manera o de otra, han
tenido noches en las que, independientemente de la pose, sienten rabia
de que el mundo no sea un lugar seguro para quienes hacen berrinche
cuando se debe decir "yes sir". Sin embargo, a día de hoy, el
internacionalismo y la solidaridad no pasan de ser lugares comunes que
se encuentran en un raro paraje entre la embriaguez y la resaca. Antes
bien, facebook, una clase de Generales o un blog son espacios en los
que se puede decir lo que sea sin que la DIS o la CIA te abra un
expediente. Pese a ello, la "razón chancletuda" sigue pareciéndose mucho
a la sensación de cambiarse la pantaloneta en un baño de Ojo de Agua
mientras babylon y la CIA te vigilan
2 comentarios:
Jajajajajajajajajajaj.... fueee puta!!! no queda nadie sin embarrarse de mierda, jajajaja. Tu subjetivismo es un subjetivismo preciso! jajajaja.
Es un incordio de buen gusto mejor escrito y más creativo (qué metáforas, son como pedos químicos!) que el de los yuppies
Corolario: de la mierda vienes y en mierda te convertirás, a no ser que reniegues de ello a tiempo.
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