lunes, 24 de octubre de 2011

Crítica de la razón chancletuda


La "razón chancletuda" es un sistema de comprensión del mundo que se parece mucho a la sensación de estar en Ojo de Agua sin tener donde cambiarse la pantaloneta. Es, ante todo, una derivación mal lograda de la "razón proletaria" y sus  referentes más notables se caracterizan por las intervenciones partidarias (muy cercanas a los sofistas clásicos), así como por una propensión abracadabrante hacia las posiciones eclécticas. Valga añadir que, de cierto modo, su propia mixtura y su presunta heterodoxia, los impele a defender la causa de los oprimidos, más por una fascinación ética, que por una legítima síntesis dialéctica. Ellos son la prueba de que el motor de la historia es la historia de la lucha entre sus intérpretes.


Lejos de ser una oposición a la "razón burguesa", la "razón chancletuda", a menudo, es una negación solapada de la racionalidad ilustrada y una compulsión enternecedora por los productos con fairtrade certification. Quizás por eso, los chancletudos universitarios autoconvocados acostumbran decir que la rebelión basada en la razón no es más que un cambio de amo y creen que los puteros, los rezos del niño, PROCOMER y los malls son fábricas de enajenación. Tales consideraciones, además,  son especialmente frecuentes en esos estudiantes centroamericanos de ciencias sociales y de letras, cuyos orgasmos tienen los mismos acentos que la teoría crítica de la modernidad.  Los chancletudos con ambiciones intelectuales, al menos en Costa Rica,  siempre llegan tarde a la historia y al rock ´n roll porque primero deben pedirle permiso a Helio Gallardo.

No debe sorprendernos que la "razón chancletuda"  le confiera propiedades subversivas a todas las prendas de vestir que puedan ser usadas en una postalita turística del trópico. La guayabera, por ejemplo, adquiere una jerarquía capital cuando se acompaña de boina con visera y anteojos de pasta, mientras que el pantalón de manta es, por antonamasia, símbolo de solidaridad con indígenas, rastafaris y campesinos. La “razón chancletuda” es, por otro lado, un arquetipo magicamente invertido de la portada de Perfil: cuando usás un saco de corduroy con parches en los codos te sentís académico.

Según se osberva, en casi toda Centroamérica, los referentes más virulentos de la "razón chancletuda" suelen ser individuos con escasos atributos físicos. Se trata de sujetos parcos de facciones y proclives a sufrir padecimientos cutaneos. Se comprende, entonces, que la mayoría de las muchachas centroamericanas (excepto las costarricenses) que participan en marchas a favor de la autonomía indígena, independientemente de la ropa que luzcan, constituyen verdaderas prosopopyeas simiescas. Si los chancletudos centroamericanos fueran bonitos, de seguro, serían de derecha y cuando quisieran sentirse latinoamericanos tomarían ron zacapa en vez de  ron colorado.

Así como los publicistas y los fanáticos del indie creen monopolizar el buen gusto, de igual manera los “chancletudos universitarios autoconvocados” se consideran dictadores hermenéuticos. Presumen de tener amigos gays con la firme convicción de que eso los convierte en beneficiarios de una moralidad de primer mundo, aunque, en el fondo, no pasan de ser provincianas iracundas o machos brutos latinoamericanos. El subdesarrollo se empolla en las rotondas atestadas de tráfico en hora pico y en las muchachas que no se atreven a follar con la luz encendida. En términos generales, la “razón chancletuda” es la rotonda atestada de tráfico en la hora pico de la historia de las ideas o una muchacha desnuda con la luz apagada y con el coño seco. De ello se puede colegir que en los intersticios de este sistema de comprensión no son del todo insólitos los pitazos y los carros varados en medio de dos carriles, sin mencionar, claro está, los vergonzosos gatillazos de los super hombres o la celulitis disfrazada de la dirigente estudiantil.

Pese a sus denodadas luchas en pos de la emancipación y la libertad de cátedra, en la intimidad de su consciencia, los chancletudos siempre acarician el sueño de tener a mano un pontifex maximux de la doctrina chancletuda. Si bien no se sienten cómodos evocando la figura de Papá Stalin (a menos que parafraseen a Žižek) regularmente se olvidan de que sus textos canónicos se reducen a una reñida partida de penales en las semifinales de la metafísica occidental. Son lectores de otros lectores y su bagaje bibliográfico consta en el catalogo de Copias Rubio o en la nómina de Copieco. Son incapaces de dejar propina porque oyeron a algún profesor hablar de Ten Days that Shook the World.

Desde la “razón chancletuda”, toda discusión acerca de la historia contemporánea pasa por una mezquina descripción de contexto, la cual, no es más que un exorcismo de fuentes previamente masticadas y un inventario de  ideas preconcebidas. Mediante un malabrismo metodológico (una correlación mecánica de nexos causales) esta contextura epocal explica, por sí misma, la génesis y ulterior desenvolvimiento de cualquier proceso: desde défict fiscales hasta malas películas de cine taiwanés, pasando por lastimeras cagonas e infidelidades.

La razón chancletuda no es, en rigor, ajena a las tipologías de pecados capitales del buen intelectual contemporáneo. Por ejemplo, ser bienvenido en una fiesta chancletuda supone abstenerse de referencias a tu credo religioso, en especial si sos católico o pandereta, pues los chancletudos son particularmente hostiles con todos aquellos creyentes que no practican religiones orientales o extravagancias new age. La razón chancletuda es casi tan beligerante como el islam de Yihad Islámico

Con la misma ligereza con que las yuppies guana bi te preguntan cuánto ganás, así pues, las chancletudas universitarias te cuentan cuántos abortos se han practicado, cuántos bribris han entrevistado y cuántos años han transcurrido desde la última vez que comulgaron. Cada 12 de octubre invocan al buen salvaje que creen llevar dentro y despotrican contra los brutos ibéricos a quienes se les ocurrió fundar villas y ciudades en medio de un mierdero lleno de suampos y zancudos. Pero por otro lado darían medio riñón por una beca a Salamanca y, de ser posible,  irían de vacaciones a Sevilla en vez de ir a Cachabri o a Curré. Cuando cae un dictador antiimperialista, inevitablemente, hay un chancletudo en facebook o en twiter que se cree poeta de vanguardia.  

La razón chancletuda es, además, un mecanismo en virtud del cual los estudiantes universitarios con apellidos criollos, empiezan a sentir que sus abuelitos y sus padres son unos reaccionarios ignorantes. De tal suerte, “papá” se convierte en un machista burócrata, “mamá” en una conservadora cooptada y las primas o excomapeñeras del cole que no entraron a la UCR en unas polas trepadoras.  Así como la menarquía supone la aniquilición de las barbies, de la misma manera, el segundo curso de humanidades implica, para las chancletudas universitarias de provincia, la abolición absoluta de los amores colegiales y del furor de las arrimadas en el portón de la casa (todo eso, a pesar de que los primeros días del curso lectivo deambulan por la California sin atreverse a usar un tampax).

Mientras los referentes de la “razón hipster” celebran los 90 años de chanel 5, los chancletudos universitarios autoconvocados conmemoran la fundación del partido comunista español y deliran con la imagen de las comunas francesas o las de Puerto Viejo. Todos, de una manera o de otra, han tenido noches en las que, independientemente de la pose, sienten rabia de que el mundo no sea un lugar seguro para quienes hacen berrinche cuando se debe decir "yes sir". Sin embargo, a día de hoy,  el internacionalismo y la solidaridad no pasan de ser lugares comunes  que se encuentran en un raro paraje entre la embriaguez y la resaca. Antes bien,  facebook, una clase de Generales o un blog son espacios en los que se puede decir lo que sea sin que la DIS o la CIA te abra un expediente. Pese a ello, la "razón chancletuda" sigue pareciéndose mucho a la sensación de cambiarse la pantaloneta en un baño de Ojo de Agua mientras babylon y la CIA te vigilan

2 comentarios:

Pelele dijo...

Jajajajajajajajajajaj.... fueee puta!!! no queda nadie sin embarrarse de mierda, jajajaja. Tu subjetivismo es un subjetivismo preciso! jajajaja.

Es un incordio de buen gusto mejor escrito y más creativo (qué metáforas, son como pedos químicos!) que el de los yuppies

C.A. Fallas dijo...

Corolario: de la mierda vienes y en mierda te convertirás, a no ser que reniegues de ello a tiempo.